jueves, 5 de septiembre de 2013


La importancia de cambiar los hábitos alimenticios.

Es fundamental cambiar tus hábitos alimenticios para mejorar tu salud. Al desarrollar buenos hábitos alimenticios, las comidas producirán beneficios sobre tu cuerpo.

Para lograrlo, en primer lugar tienes que darte el tiempo, el espacio y el gusto de disfrutar cada comida que tengas al día. La segunda recomendación tiene que ver con la preparación de los alimentos, además de elegirlos de forma adecuada.

Seguramente dirás que no resulta una tarea fácil cambiar de hábitos alimenticios, pero si no empiezas hoy, entonces ¿cuándo?

Sabemos que estás acostumbrado a comer comida rápida fuera de casa o dentro de ella. Sin embargo, ten en cuenta que los beneficios de alimentarte bien son muchos. Pronto los notarás en tu actividad diaria.

Los buenos hábitos alimenticios te ayudarán a disminuir tus niveles de estrés, te  sentirás dueño de tus decisiones relacionadas con lo que elijes para comer,  aumentarás tu autoestima y empezarás a sentir los beneficios de comer alimentos ricos desde el punto de vista nutricional.

Si comes en exceso, ¡haz un esfuerzo! y come con moderación. El exceso te lleva  directo a la obesidad y es un hábito que a la larga te autodestruye. La moderación es el antídoto para detener tu forma de comer compulsiva.

Si sufres de cambios de humor, contrólalos. Dichos cambios son los que te dominan y fueron producidos por comer de manera compulsiva.

¡Ten cuidado con los alimentos de alto índice glicémico! El índice glícemico es un indicador de la rapidez con la que los carbohidratos que comes, (frutas, cereales, granos, tubérculos, harinas, panes y galletas, entre otros), llegan a la sangre en forma de glucosa, que es el carbohidrato que el cuerpo utiliza.

Estos alimentos aumentan bruscamente la glucosa sanguínea, ya que producen una descarga de insulina posterior, llevando de la euforia momentánea a una sensación de aletargamiento posterior.

Si tienes una adición a la comida, trata de vencerla. De esta forma, controlarás de  mejor manera la cantidad de comida que ingieres. De lo que se trata es de comer con hambre (necesidad de comida) y no comer con apetito descontrolado, que equivale a deseo de comida por causas emocionales.

Aunque comas fuera de casa, en restaurantes, o pidas comida a domicilio, no es obstáculo para que no puedas llevar una dieta balanceada y sana. Tan sólo no pierdas el control y cuida lo que elijas de los menús. Aprender a consumir alimentos variados y elegir alimentos más saludables (con poca grasa).
Por ejemplo, empezando con el desayuno, este debe ser de calidad y depende de las raciones que decidas consumir. Puede ser cereal, lácteos bajos en grasa y frutas, que puedan mantenerte con sentido de saciedad a lo largo de la mañana.  No olvides esto: un desayuno con alto contenido graso, pocas proteínas y fibras, se asocia con mayor sensación de hambre y fatiga a las pocas horas de haberlo consumido. Si sientes hambre antes de la hora de la comida, consume una fruta o verduras. A esto se le llama colación.

A la hora de la comida, varía las opciones. Como primer plato, puedes elegir
una ensalada de hojas verdes, y puedes agregarle tomate, zanahoria, pepino, repollo blanco o morado. Una sopa de verduras sin grasa, también es muy recomendable.

El platillo fuerte puede ser una porción de 120 gramos de carne roja o blanca, o 200 gramos de pescado. Cocínalas a la parrilla o al horno, de preferencia. Las verduras al vapor también puede ser una buena alternativa para completar tu hora de comida.

Como postre, te recomendamos fruta o una barra de cereal. Evita consumir un postre que tenga grasa, como crema o dulce.


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