La importancia de cambiar los hábitos
alimenticios.
Es fundamental cambiar tus hábitos alimenticios
para mejorar tu salud. Al desarrollar buenos hábitos alimenticios, las comidas producirán
beneficios sobre tu cuerpo.
Para lograrlo, en
primer lugar tienes que darte el tiempo, el espacio y el gusto de disfrutar cada
comida que tengas al día. La segunda recomendación tiene que ver con la preparación
de los alimentos, además de elegirlos de forma adecuada.
Seguramente dirás que no resulta una tarea fácil
cambiar de hábitos alimenticios, pero si no empiezas hoy, entonces ¿cuándo?
Sabemos que estás acostumbrado a comer comida
rápida fuera de casa o dentro de ella. Sin embargo, ten en cuenta que los
beneficios de alimentarte bien son muchos. Pronto los notarás en tu actividad
diaria.
Los buenos
hábitos alimenticios te ayudarán a disminuir tus niveles de estrés, te
sentirás dueño de tus decisiones
relacionadas con lo que elijes para comer, aumentarás tu autoestima y empezarás a sentir
los beneficios de comer alimentos ricos desde el punto de vista nutricional.
Si comes en exceso, ¡haz un esfuerzo! y come
con moderación. El exceso te lleva directo
a la obesidad y es un hábito que a la larga te autodestruye. La moderación es
el antídoto para detener tu forma de comer compulsiva.
Si sufres de cambios de humor, contrólalos. Dichos
cambios son los que te dominan y fueron producidos por comer de manera
compulsiva.
¡Ten cuidado con los alimentos de alto índice
glicémico! El índice glícemico es un
indicador de la rapidez con la que los carbohidratos que comes, (frutas,
cereales, granos, tubérculos, harinas, panes y galletas, entre otros), llegan a
la sangre en forma de glucosa, que es el carbohidrato que el cuerpo utiliza.
Estos alimentos aumentan bruscamente la glucosa
sanguínea, ya que producen una descarga de insulina posterior, llevando de la
euforia momentánea a una sensación de aletargamiento posterior.
Si tienes una adición a la comida, trata de
vencerla. De esta forma, controlarás de mejor manera la cantidad de comida que ingieres.
De lo que se trata es de comer con hambre (necesidad de comida) y no comer con
apetito descontrolado, que equivale a deseo de comida por causas emocionales.
Aunque comas fuera de casa, en restaurantes, o pidas
comida a domicilio, no es obstáculo para que no puedas llevar una dieta
balanceada y sana. Tan sólo no pierdas el control y cuida lo que elijas de los
menús. Aprender a consumir alimentos variados y elegir alimentos más saludables
(con poca grasa).
Por ejemplo, empezando con el desayuno, este debe
ser de calidad y depende de las raciones que decidas consumir. Puede ser cereal,
lácteos bajos en grasa y frutas, que puedan mantenerte con sentido de saciedad a
lo largo de la mañana. No olvides esto:
un desayuno con alto contenido graso, pocas proteínas y fibras, se asocia con
mayor sensación de hambre y fatiga a las pocas horas de haberlo consumido. Si
sientes hambre antes de la hora de la comida, consume una fruta o verduras. A
esto se le llama colación.
A la hora de la comida, varía las opciones. Como
primer plato, puedes elegir
una ensalada de hojas verdes, y puedes agregarle
tomate, zanahoria, pepino, repollo blanco o morado. Una sopa de verduras sin grasa,
también es muy recomendable.
El platillo fuerte puede ser una porción de 120
gramos de carne roja o blanca, o 200 gramos de pescado. Cocínalas a la parrilla
o al horno, de preferencia. Las verduras al vapor también puede ser una buena
alternativa para completar tu hora de comida.
Como postre, te recomendamos fruta o una barra de
cereal. Evita consumir un postre que tenga grasa, como crema o dulce.
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